Llamada a la desobediencia fiscal: acción directa con los regugiados.

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Desde el pasado 6 de Abril se ha puesto en marcha toda la maquinaria de la Agencia Tributaria para cobrar los impuestos.  También en muchos lugares se ponen en marcha las campañas de objeción fiscal, para denunciar las abusivas cantidades que el Estado dedica al gasto militar, el control social y otros gastos indeseables.  La objeción fiscal se ha consolidado como un medio posible para que todo el mundo pueda cuestionar los Presupuestos Generales del Estado, que se convierten en un instrumento de dominación para perpetuar las desigualdades  que convierten al mundo en un lugar inhóspito para mucha gente.

Desde La Consultoría de Desobediencia Fiscal a la Troika (http://disobedience.eu/es/), nos hablan de una “herramienta basada en la desobediencia civil utilizada por varios movimientos de independencia.  La Resistencia fiscal fue una de las estrategias de desobediencia civil que llevaron a la independencia de la India del Imperio Británico. El proyecto replica la misma estrategia de respuesta y resistencia, dirigidas directamente a la Troika, que han llevado a cabo ‘golpes’ contra varios gobiernos de la UE.

En este contexto proponemos la desobediencia civil como una acción en contra de una serie de decisiones tomadas por los poderes del Estado que afectan a nuestros principios democráticos. Como individuos – como seres libres – tenemos en la desobediencia civil y el auto-empoderamiento dos herramientas clave de acción política. Como ciudadanos del mundo, tenemos una responsabilidad de tratar de hacer que el mundo en el que vivimos y en el que actuamos refleje nuestras ideologías y principios democráticos.”

Por todo esto, en este momento tan concreto creemos que es positivo difundir esta propuesta para demostrar a los gobiernos y Estados hasta qué punto están alejados de la realidad social.  Para mostrar una alternativa a las personas que deseen que su dinero, como fruto de su trabajo, vaya destinado a aquello en lo que creen y no en los bancos, ni sueldos de políticos, ni armamentos ni grandes infraestructuras.

El 2015 es el año en que la dimensión de las injusticias cogió escala europea afectando al conjunto de la UE y a sus principales dirigentes políticos. La mal llamada crisis de refugiados es en realidad una crisis absoluta de los valores que llamaron a crear la vieja Europa.  
 
Dejan que personas que huyen de la guerra y/o la miseria económica mueran en el mar, se les obliga a permanecer a la intemperie hacinados en nuevos campos de concentración, son gaseados en la frontera y finalmente deportados a un país conocido por su terrorismo de estado. Mientras eso ocurre, el 1% del que forman parte esos dirigentes, en el mejor de los casos hace todo lo posible para esquivar su responsabilidad de redistribución de recursos hacia el bien común, cuando no los roban directamente; tal y como rebelan entre otras fuentes los Papeles de Panamá. 
 
Por si ello fuera poco, la Unión Europea, con el dinero de los impuestos de todos los países que la componen decidió entregar 6 mil millones de euros a Turquía por un acuerdo antirefugiados que vulnera todos los tratados de derechos humanos que los mismos países han acordado y ratificado tantísimas veces.
 
La cifra acordada para impedir por todos los medios que los refugiados lleguen a la Europa Fortaleza, es una cifra más de 10 veces superior de su presupuesto anual para “integración” de refugiados y migrantes. Con esa cifra se hubieran podido otorgar 6000 euros para alquilar una vivienda y cubrir necesidades básicas a 1 millón de refugiados.* 
 
Se trata de casi el 5% del presupuesto anual de la UE y esto implica que solo con este acuerdo que la UE ha firmado sin el respaldo de la población, cada ciudadano miembro de la UE ha entregado más de 10 € al Gobierno de Turquía. Evidentemente, si todas las cantidades otorgadas a Frontex para militarizar las fronteras fueran públicas, esta cifra aumentaría en dígitos.
Una de las cosas que muchos podemos hacer es decir NO en nuestro nombre y NO con nuestros impuestos. Por eso, aquellos que afrontáis próximamente la declaración de renta podéis plantearos dedicar una parte de vuestra declaración a desobedecer a la troika y contrarrestar sus políticas asesinas.
# Fondo para los Refugiados
Este fondo se centra en proyectos autónomos y autogestionados que implican a los refugiados por persecución, cambio climático y/o privación económica. FairCoop, el 2 de febrero del 2016 puso en marcha una campaña permanente de crowdfunding que se puede apoyar aquí: https://coopfunding.net/es/campaigns/fondo-refugiados-faircoop/
Podéis participar en esta campaña como forma de objeción fiscal a la troika.
Con los primeros fondos recibidos, en una colaboración entre FairCoop y movimientos solidarios de base en Atenas y Thessalonika (en los que refugiados participan activamente) se están preparando acciones concretas de apoyo directo a la sostenibilidad y independencia económica de varios colectivos. Poder implicar a mayor número de personas dependerá de la extensión de la solidaridad y de la desobediencia fiscal.
Podéis realizar una aportación de la cantidad que consideréis oportuna, por ejemplo:
-10 € que corresponden a la cantidad sacada de cada ciudadano para pagar el pacto con el gobierno turco.
-50, 100, 200€ …., dependiendo de la cuantía de vuestra declaración y teniendo en cuenta que en Europa sigue habiendo muchos ciudadanos racistas y/o fascistas que nunca van a colaborar en una campaña con este objetivo. 
Esta campaña de desobediencia a la troika se suma a todas las causas que podáis encontrar para autotutelarnos y no dejar que el gobierno del país al que le pagáis impuestos, use lo que debería ir al bien común para aplicar políticas. Algo que quizá algun@s ya habéis hecho otros años, colaborando con alguna campaña de objeción fiscal como la de derechoderebelion.net que también está activa este curso.  
 
Mientras el dinero de la UE va a Turquía y el de los ricos a Panamá, con nuestra desobediencia fiscal: acción directa con  los refugiados!
…..
* De las 160.000 personas que los países europeos se comprometieron a reubicar en 2015, sólo se han resuelto 272 casos. Y España sólo ha acogido a 18 de los 16.000 a los que se comprometió.
 
Los datos de este texto han sido basados en el presupuesto de la UE

 

FairCoop lanza una campaña de Crowdfunding para crear un Fondo para los Refugiados.

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Frente a la falta de humanidad de los gobiernos, la solidaridad de

los pueblos.

Durante 2015, más de 3000 personas murieron ahogadas en el Mediterráneo intentando llegar a salvo a Europa, y del casi millón de personas que lo consiguieron, solo unos 300 han conseguido que se les reconozca su condición de refugiados y se les ha reasentado. El resto se encuentra vagando por diferentes países fronterizos de Europa, tratando de llegar a algún lugar seguro donde poder huir de las bombas, la guerra y la destrucción, que en gran medida, las políticas europeas han sembrado en sus países de origen.
No solo somos directamente responsables de su situación, sino que en un incumplimiento flagrante de las normas internacionales se les está denegando el Derecho mas fundamental que tiene todo ser humano: el Derecho a la Vida ya que se les está condenando a arriesgarla no solo cruzando el mar huyendo de las guerras, sino sobreviviendo a las duras condiciones que les imponemos un vez en tierra firme, cuando esa tierra es la europea, llena de muros fronterizos, alambres de espino e intenciones de confiscación de sus pocos bienes como a propuesto Dinamarca.
Ante semejante barbarie, los ciudadanos debemos decir basta, no podemos convertirnos en cómplices por omisión de políticas e ideologías que poco tienen que ver con la Europa de los Derechos Humanos que nos han vendido ni con los mas elementales principios de humanidad, máxime cuando estas políticas e ideologías han sido las causantes de esta crisis humanitaria. Y no nos referimos solo a la crisis de refugiados que estamos viviendo en la actualidad, englobamos también a todos aquellos desplazados por razones económicas y medioambientales que malviven sin derechos en nuestros países desde hace décadas.
Ante esta situación en FairCoop no nos quedamos parados, no nos quedamos callados. Ahora es el momento de la sociedad civil auto organizada a través de la acción directa de apoyar a aquellos que lo necesiten.  Los movimientos sociales que practican la solidaridad desde abajo con muy pocos recursos en lugares como Lesvos, Atenas y Tesalonika, son ejemplos a los que apoyar.
Con esta campaña queremos crear un fondo centrado en ayudar a proyectos autónomos y de autogestión que ayuden a crear iniciativas productivas con las que satisfacer sus necesidades diarias, tanto materiales como inmateriales.  Hay una necesidad urgente de ayudar a organizarse para el largo plazo en los nuevos países de acogida.
Por eso necesitamos tu colaboración, apoyando esta iniciativa y demostrando que cuando el sistema falla, este puede y debe ser reemplazado por alternativas que den soluciones reales y duraderas . Disponemos del conocimiento, la tecnología y la voluntad para hacerlo, solo nos falta tu apoyo.
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